Presentación de Aportes. Revista de Historia Contemporánea. Nº 96

Raquel Sánchez

Resumen


Monográfico

El Poder informal: la corte como escenario Político en España (1833-1885)

Los ya clásicos trabajos de Norbert Elias dieron un nuevo estatus al análisis de los entornos cortesanos, proporcionando pautas para su estudio, algunas de ellas, lógicamente, ya superadas. Sin embargo, su obra sembró la semilla del interés por un tema que ha generado una muy importante bibliografía que nos permite entender tanto el papel del monarca y su círculo más próximo en las diferentes etapas históricas como su diálogo con otras instancias sociales. A raíz de ello, y a través del trabajo desarrollado por la historiografía modernista sabemos que, en la Edad Moderna, el mundo cortesano sufrió importantes transformaciones que le convirtieron en un ámbito decisivo de poder. La nobleza fue absorbida en la corte, perdiendo autonomía, aunque accedió a nuevas formas de influencia. A su vez, el monarca dispuso de un instrumento muy efectivo para el control de los aristócratas díscolos a través de la concesión de mercedes y rentas. Así, alrededor del rey, a la vez cortesano y soberano, se movían individuos, grupos de presión e intereses que participaban de un juego político y simbólico. En el siglo XIX este esquema se mantuvo, aunque con crecientes dificultades, produciéndose una situación contradictoria en torno al papel del monarca. La sustitución del sistema cortesano por los principios políticos del Estado-nación dio lugar a un nuevo paradigma en la forma de entender el ejercicio de la política según el cual las atribuciones del rey irían deslizándose progresivamente hacia lo simbólico y le convertirían, más que en un actor decisivo en el proceso de toma de decisiones, en un agente de nacionalización. En el caso español, el proceso descrito empezó en la época de Isabel II, se consolidó en la Restauración y se manifestó en la marginación progresiva de los grupos de presión que ejercían el poder informal en el entorno cortesano. Ese proceso fue muy lento y los agentes políticos surgidos de las nuevas instituciones representativas, en su relación con el monarca, tuvieron que adentrarse en la corte asumiendo y adoptando sus pautas de funcionamiento. Sin embargo, y de forma simultánea, la desnaturalización del parlamentarismo, especialmente durante el reinado de Isabel II, hizo que el monarca adquiriese mayor poder de decisión y, con ello, la corte emergiera en el sistema liberal como un espacio político claramente definido.

Este monográfico pretende contribuir al conocimiento de las reglas que rigieron ese mundo y de las dificultades que la política formal encontró en su diálogo cotidiano con las inercias de la corte. Para ello, y a través de una pequeña cata en diversos actores políticos que trataron de ejercer su influencia en el escenario cortesano entre 1833 y 1885, se presentan varias propuestas de análisis. Aunque cada autor aborda su texto a partir de los planteamientos que requieren tanto su objeto de estudio como su metodología de trabajo, la propuesta se apoya en tres principales consideraciones, de las que se derivan otras reflexiones más concretas. En primer lugar, al hablar de las llamadas camarillas, los autores estimamos que no se trata de grupos con fronteras rígidas que mantienen una comunidad de intereses a lo largo del tiempo, sino de conglomerados flexibles y plásticos que se mueven en función de demandas y acontecimientos concretos, actuando sin reglas fijas, por lo que, en ocasiones, las etiquetas que se les han adjudicado (camarillas eclesiástica, militar, femenina, etc.) no son las más adecuadas para entender su comportamiento. En segundo lugar, se ha considerado que para adentrarse en el complejo entramado del Palacio Real es necesario conocer los cargos palatinos, sus funciones y la forma de acceso a los mismos para saber cuáles son las reglas del mundo cortesano, de ahí la atención que se les presta en este monográfico, sin olvidar los cambios que el liberalismo trajo consigo en el ejercicio de las funciones cortesanas. En tercer lugar, no se va a entender aquí la figura del monarca como un ente pasivo alrededor del cual giran el resto de los personajes de ese escenario político que es la corte. El monarca tiene también sus propios objetivos y con frecuencia es él quien se sirve de las camarillas para alcanzarlos, sobrepasando los límites que sus funciones constitucionales le permiten. El grado en el que el monarca admite y practica estos comportamientos basados en el viejo concepto del “favor real” nos informa acerca de la modernidad política del régimen, al igual que lo hace el grado en el que el régimen político tolera y consiente estas actitudes. En definitiva, lo que se plantea en estos trabajos es la existencia de un poder informal, entendido como las estrategias de acción política empleadas por agentes que actúan al margen de la normatividad del Estado liberal, frente a la política formal, que es la que se lleva a cabo en las instituciones de ese mismo estado. Eso no quiere decir que la corte sea el único espacio en el que se ejerce la política informal, pero sí que se trata de uno de los más importantes y significativos.

Como se ha dicho más arriba, los artículos que se proponen pretenden introducirse en el mundo de la corte a través de diversas miradas que nos van a permitir explorar las estrategias de acción en el Palacio Real. Por una parte, dos trabajos se ocuparán de los cargos palatinos femeninos y masculinos (David San Narciso y Raquel Sánchez), no sólo desde la perspectiva de sus funciones de estricta asistencia al monarca, sino también de su acción y significado político, así como de los individuos que los desempeñaron. De esta manera, podremos ver cómo se produjo la interacción entre los aristócratas que siempre habían estado próximos al monarca con los individuos recientemente ennoblecidos y los que habían sido introducidos en la corte por sus méritos sociales, culturales o económicos. Por otra parte, se han seleccionado tres colectivos claramente identificables para, a través de ellos, estudiar la existencia de intereses compartidos, redes cortesanas, pautas de acción y evolución de las estrategias aludidas a lo largo del tiempo. Se trata de los trabajos de Jorge Vilches, que se ocupará de la actuación de los progresistas en la corte, de Richard Meyer Forsting, que estudia a los militares y su importancia en la formación del Príncipe de Asturias, y de Víctor Núñez, que examinará las dinámicas territoriales en la composición de esos grupos de presión por medio del análisis de la conducta cortesana de los políticos y militares de origen andaluz.

Este monográfico forma parte del trabajo que se realiza en el seno del proyecto de investigación “Corte, Monarquía y Nación liberal. En torno al Rey y la modernización política de España (1833-1885)” [MINECO/FEDER, HAR2015-66532-P].

 

 

Raquel Sánchez

(coordinadora)

 

El número se completa con un artículo de Antoni Sánchez Carcelén sobre la postra del obispo de Lérida ante la revuelta de los Agraviados, otro de Alfredo Comesaña sobre los seguidores de Don Carlos que estuvieron presos en los pontones del Tajo durante la Primera Guerra Carlista y el estudio de Ángel Carralero acerca del servicio de tropas antigás en la División Azul, así como con diversas reseñas bibliográficas.

 


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Edita SCHEDAS, S.L y FUNDACION IGNACIO LARRAMENDI. Paseo Imperial, 43C, sexto D. 28005 Madrid. España.  eISSN: 2386-4850

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